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16 de septiembre de 2016

Entrevista: Miguel Herrero nos presenta su libro sobre "Un, dos, tres"


El próximo 14 de octubre por fin podremos disfrutar de un libro que muchos llevábamos décadas esperando. Y nadie mejor que Miguel Herrero para escribir sobre la historia de Un, dos, tres. Sus conocimientos sobre televisión ya los demostró sobradamente en sus anteriores libros "Revisitando los 80", "Los 80 responden otra vez" y "Telepasión por los 90" que aún pueden conseguirse en las tiendas. 

Hemos hablado con Miguel para que nos cuente cosas del libro para poner los dientes largos a todos. Pero para empezar pongamos una cabecera, ¡como debe ser!



Antes de hablarnos de tu libro, cuéntanos qué te parecen los libros anteriores que había sobre el programa
Realmente sólo existe un libro sobre el programa, el de 1987, ya que los dos que salieron en la segunda etapa se podrían considerar álbumes de cromos de tapa dura. Apenas se habla del programa y de su contenido sino que es una sucesión de fotos o decorados. Incluso su número de páginas es tan limitado que el álbum de cromos  de 1985-86 sería más completo. El de 1987 sí tuvo el cariz de “historia del Un, dos, tres” aunque bien es cierto que no analiza en profundidad la evolución del concurso. Ni siquiera aparecía una foto de la calabaza Ruperta y hay fechas incorrectas. Es una reliquia maravillosa, con unas fotos espectaculares y una joya para cualquier fanático del programa pero, evidentemente, faltaba el libro de la historia del Un, dos, tres, analizando etapa a etapa. De hecho, ese de 1987 no abarca el final de la sexta fase, además de las séptima, octava, novena y décima temporada. Pero ha llegado el momento. El 14 de octubre sale por fin lo que siempre habíamos deseado.

Portada del libro del Un, dos, tres de 1987

¿Como es el libro del Un dos tres de Miguel Herrero?
Es un recorrido cronológico por la historia del programa, etapa a etapa, con mucho contenido, dividido en secciones de “presentador”, “azafatas”, “parte negativa”, “preguntas”, “eliminatorias”, "cómicos y show de subastas", “premios”, “anécdotas”… Son 12 capítulos, 11 etapas (la tercera se divide en dos fases muy diferentes), además de un epílogo denominado “La huella del Un, dos, tres”, en el que descubro cómo la televisión no ha olvidado el mejor formato conocido desde que emitió su último programa. Va acompañado de numeroso material fotográfico, bien sea de los que pasaron por el concurso, bien capturas de pantalla, portadas de revistas, merchandising, etc. Mucha variedad para contar todo lo que rodea al concurso “de pé a pá”. Lógicamente por tema de derechos no se han podido incluir fotografías espectaculares pero hay que acatar las normas. Prometo que al abrir el libro al azar, cualquier lector va a sentir que tiene entre sus manos toda una joya que leer y releer continuamente. Y con la posibilidad de acompañar la lectura con vídeos retro que ambienten esa traslación a nuestro pasado catódico.


¿Qué nos contarás en el libro que no sepamos ya?
En “La historia del Un, dos, tres” se descubren muchas curiosidades relacionadas con el programa y con todos los que lo hicieron. Bien es cierto que es labor complicada encontrar cosas inéditas ya que los fans del concurso son extraordinarios y están en permanente búsqueda de material que aporte mayores conocimientos a lo que todo el mundo sabe sobre la criatura de Chicho. Igualmente creo que la mayor parte de lectores se sorprenderán con datos concretos, con declaraciones entrecomilladas de sus protagonistas que salpican todo el texto y con el balance del propio espacio analizándolo en profundidad. Pero no se trata de encontrar el arca perdida sino de ordenar toda la información necesaria para tener claro cómo nació, creció y nos abandonó, por ahora, el mejor programa de la historia.

¿Ha habido sitio para todo lo que querías contar o se han quedado cosas en el tintero?
Evidentemente, por espacio, he tenido que recortar buena parte del material. Son 300 páginas, con mucho texto, pero si no se dosificaba correctamente, podría resultar demasiado cargado de contenido textual y escaso en imágenes que ambienten y acompañen esa información. Igualmente se podría haber hecho un libro solo de fotos pero no es la idea. Mi intención era que se pudiera leer una historia del concurso. Las fotos se pueden ver en el ordenador. Eso sí, lo más relevante está en el libro y servirá de guía ideal para quienes vean programas de archivo y quieran cerrar esas etapas haciendo un balance de lo que fue temporada a temporada el gran invento del señor Ibáñez Serrador.

¿Cómo te planteaste el libro antes de empezar a escribirlo?
Lo primero que hice fue pedirle permiso a la productora, a Alejandro Ibáñez, el hijo de Chicho, que es quien lleva las riendas de Prointel, y en su nombre, al propio Chicho. Era básico que supieran que iba a realizar el proyecto. De hecho, sin su permiso no hubiera escrito ni una frase. Me alegró que les gustara la idea de que el libro lo escribiera un fan ya que nadie como nosotros para valorar el trabajo de todos aquellos profesionales que delante y detrás de las cámaras, a los que dedico esta obra, por habernos alegrado nuestras vidas década tras década. Después me confié a todo el material, extraordinariamente abundante, del que contaba para ir analizándolo, a la par que veía en pantalla todos los vídeos que existen del concurso. Hubo meses en los que me sentía plenamente en el año del que escribía. Era como una regresión, absolutamente teletransportado a la época. Me costaba desconectar de ese pasado y volver a la realidad. Ordenar y clasificar todo lo que existe del Un, dos, tres me ha resultado tan placentero como agotador. Finalmente Luis Larrodera ha puesto la guinda con un prólogo entrañable que muestra lo que es ser fan del Un, dos, tres y haber conseguido formar parte de su historia.

Una parte importante de tus libros aparte de los extensos textos son las fotografías ilustrativas de todo lo que vas contando. ¿Hay aportaciones de gente que participó en el programa?
Sí. Hay fotografías de algunos protagonistas del “Un, dos, tres” que son unas joyas muy valiosas. Pero, por llegar tarde a la cita, otras aportaciones no estarán en el libro. En cualquier caso, la parte que me corresponde es la de escribir la historia del programa, del “show más loco de la tele”. Tampoco quería que las fotos restaran protagonismo al papel principal que ha de tener un libro, su texto. De hecho, en origen, hubiera llegado a pensar en un libro al estilo de las memorias de Mayra, principalmente de lectura, con un pequeño dossier de fotos en su interior. Pero la editorial, muy acertadamente, lanza libros de una gran calidad, tanto por el tipo de papel como su formato exterior, que agradece ampliamente las imágenes. Este es mi cuarto libro y el resultado de los tres anteriores es de una factura maravillosa. 

Y por supuesto las 34 portadas de TP sobre el programa no pueden faltar ilustrando el libro. 
Muchas de las portadas de TP aparecen en el libro, como bien dices. Y no podía ser de otra manera si tenemos en cuenta que TP es y ha sido la gran revista de televisión de nuestro país, por lo que su aparición en “La historia del Un, dos, tres” es necesaria y complementa a la perfección lo que recogió en cada momento con sus interesantes reportajes. Prueba de ello, la cantidad de premios TP que recibió a lo largo de su historia y que les llenó de orgullo, como ese momentazo que fue la entrega de la placa de Chicho a Mayra al comienzo del programa dedicado a “Los cuplés” en la tercera etapa, (segunda fase). 


¿Cuál es tu portada TP favorita?
Mi preferida es la de Mayra con las azafatas para despedir la tercera etapa, en medio del plató, vestidas muy primaveralmente.



Sabemos que tuviste la suerte de acudir como público en su última etapa. ¿Qué se siente al entrar en un templo televisivo como ese siendo tan fan?
Puedo asegurar, y tengo amigos que servirían de testigos, que vivimos uno de los momentos más extraordinarios al entrar al plató de los Estudios Buñuel en diciembre de 2003. Mucho se había especulado por si iba a ser el “123” de siempre o si los sets no guardarían referencia alguna con el clásico. Subimos unas escaleras sin saber lo que nos encontraríamos arriba pero, sin saberlo, estábamos haciendo lo que hacía Mayra cada semana ya que salimos a la parte superior de las escaleras para bajarlas igual que ella. Y delante, los sets de parte negativa, concursantes y azafatas de siempre, pero modernizados. Desde pequeño fue un sueño el ir a ver una grabación del programa. Cuando era menor no se podía ir al Un, dos, tres porque estaba prohibida la presencia de niños a excepción de los especiales infantiles. Y cuando cumplí la mayoría de edad el programa ya no se emitía. La etapa de Luis Larrodera me sirvió para quitarme la espinita de no haber podido vivir un “1,2,3” en vivo y en directo (para nosotros). Me di el lujazo de estar en 12 de las 19 emisiones, de sentir lo que era el desarrollo de preguntas, eliminatoria y subasta. Hasta 10 horas de grabación llenas de momentazos, anécdotas y mucha ilusión. 

Miguel Herrero con Luis Larrodera en 2004


¿La experiencia en carne propia de una grabación del programa está plasmada en el libro?
Ufff, sería muy largo de contar. He intentado mantenerme al margen en la narración, a excepción de algún que otro pequeño guiño. Era importante tratar la historia del “Un, dos, tres” con objetividad. Al pasar por la etapa de 2004 no quería implicarme demasiado pero podía aportar algunos datos que viví de primera mano. Aquella experiencia la podéis encontrar en la página web dedicada al concurso de mi amigo Antonio, lawebdelundostres, con todo tipo de detalles y numerosas fotografías en el plató, pasillos y con los protagonistas. A destacar, cacé una de las célebres tarjetitas de la subasta y se la di a firmar a dos personas que me caían especialmente bien, Luis Roderas, su presentador, y Laura de la Calle, azafata. Pasado el tiempo, quién me diría que se casarían y formarían una familia. El Un, dos, tres une. 


Y si el programa regresase en 2017 por ejemplo... ¿Cómo sería para ti el Un, dos, tres ideal de nuestros tiempos? ¿Quién lo presentaría?
No quiero desvelar el último párrafo del libro pero sí que puedo decir que animo a quien corresponda a realizar una nueva etapa del concurso. Nos lo deben. Terminó de una manera poco usual para los programas de televisión y, muy especialmente, para todo un clásico que es mucho más que un programa, es parte de nuestra vida. Tal vez fuera simpático retomar el programa donde se le dejó. Como si no hubiera sido una pausa de ¡13 años! Y, más adelante, reiniciarlo. Es decir, Luis Larrodera retomaría su papel. Y ya en la siguiente temporada se podría hacer alguna cosa interesante, como que lo presentara alguna de las chicas que nacieron allí, como Lydia Bosch o Paula Vázquez. Tomando la estructura básica del concurso, se le podrían añadir mil y una ideas. Me ofrezco con una minisección tipo “show de don Mariano” que mostrara curiosidades del propio programa, como siempre hace Eurovisión aprovechando estilismos, géneros musicales, curiosidades… Debe volver y posiblemente si TVE no puede abarcar su producción, Antena 3 disponga en la actualidad del hueco que dejó vacío el Un, dos, tres en nuestros corazones.

Así se despidió el Un, dos, tres en 2004

Si tuvieses que escribir un nuevo libro sobre otro programa de televisión sería sobre...
Los fieles seguidores de mis obras sabéis que me gusta abarcar la tele por décadas porque creo que siempre se pueden tratar más emisiones y recuerdos que centrándolo en un solo programa. Posiblemente también lo pidan otros clásicos como el maravilloso musical de José Luis Uribarri Aplauso o Barrio Sésamo. Pero todo a su tiempo. Un libro como este me ha llevado un año de dedicación, muy complicado de compaginar con vida personal, trabajo, colaboraciones en medios y promoción del anterior libro, “Telepasión por los 90”.

"Telepasión por los 90" fue el anterior libro de Miguel.


Y hablando sobre un siguiente libro... hay algo ya sobre la mesa?
Nada más acabar un libro ya tengo en mente el siguiente. Es como una necesidad ya. Pero lo mejor es centrarnos en la aparición en el mercado de “Un, dos, tres, la historia del mejor programa de nuestras vidas”, a la venta en librerías y páginas web como Amazon desde el 14 de octubre. Y quedan invitados todos nuestros fans del programa y nuevos curiosos del mismo a la presentación, el 29 de octubre en la sala principal de FNAC Callao, Madrid, a media tarde. Iré dando cumplida información en la página de facebook de mis telerecuerdos… Y si algo falla en el libro es solo culpa mía. “Pido disculpas por los errores que ha cometido quién yo me sé…”

Para finalizar, un test rápido sobre tus gustos acerca del programa en el que debes elegir un favorito de cada uno de estos apartados. 

Sintonía: El Chollo 1984-86
Mascota: Botilde
Presentador: Mayra Gómez Kemp
Azafata: Lydia Bosch
Etapa: Cuarta (1984-85)
Programa: El 1,2,3 en Europa
Número musical: A Chorus Line (El debut, 1983)
Humorista: Raúl Sénder



8 de abril de 2016

Entrevista a la directora de Teleprograma: Pura Blanco

A punto de celebrar los primeros 50 años de Teleprograma, la revista que da vida a este blog, no hemos querido dejar pasar la oportunidad de entrevistar a la directora de la misma para que nos cuente cosas de dicha celebración y sobre la revista en general. Pura Blanco lleva desde 2007 al frente de la redacción de Teleprograma. De aquí también salen las otras revistas de Hearst dedicadas al mundo de la televisión como son Supertele y Telenovela. 


¿Con qué nos vamos a encontrar en el 50 aniversario? ¿Con una revista normal cargada de contenidos especiales como en el 30 aniversario o un suplemento extra como en las bodas de plata?
Será un número especial, con más páginas y contenido nostálgico, que eso le gusta mucho a nuestros lectores, y prueba de ello es la labor de recuerdo que vosotros hacéis. Pero también actual. Sobre todo va a tener un componente emocional: los rostros más populares de la tele de ayer y hoy juntos en una galería gráfica que también es un homenaje a su trabajo. 


Así se anuncia el número especial.

¿Puedes avanzarnos algún contenido que nos vaya a sorprender a los fieles admiradores de la historia de Teleprograma?
¡Nooo! Espero que la gente, los fieles lectores de Teleprograma, los de nuestra web y vuestros seguidores, acepte que mantengamos la sorpresa. Pero ya está dicho: hemos reunido a muchos profesionales de diferentes épocas de TP. 


Piqueras y Ana Rosa participan en el número especial

50 años tienen que dar para un archivo fotográfico inmenso. ¿En qué condiciones se encuentra el archivo? ¿De cuántas fotografías estamos hablando?
Pues 5 millones en soporte físico además de casi dos millones  escaneadas e catalogadas para captura inmediata que empezamos a incorporar a un archivo digital hace diez años. Y seguimos haciéndolo por supuesto con el material que producimos cada día, pero también añadiendo muchas imágenes del pasado que aún se encuentran en papel o diapositiva. Hay que limpiarlas, tratarlas… Esto es una labor interminable, y está bien que así sea, porque demuestra que mimamos nuestro patrimonio gráfico para quien lo necesite, por ejemplo estamos colaborando ahora con el Festival de Cine de Segorbe en Castellón, que este año está dedicado a la televisión en España y tienen una exposición de 50 portadas de TP.



Sería el sueño de cualquier coleccionista, pero ¿se conservan todos los números y ediciones de la revista? 
Sí, claro, desde aquel primero con El fugitivo en la portada, que salió al precio de 5 pesetas. Aunque no todos en las mismas condiciones, porque el papel en los años sesenta y setenta era de peor calidad, además de la resolución gráfica, y el paso del tiempo lo deteriora. No obstante, además del ejemplar físico, la colección está digitalizada, al igual que la colección de la revista Fotogramas, publicación de cine que también pertenece a la misma empresa, Hearst España, y es de 1946.   


¿Por qué se tomó la decisión de abandonar las portadas de series y personajes extranjeros?
Eso ocurrió en los setenta. Es que hasta esa época España no tenía estrellas de la tele, y tampoco había ese glamour gráfico necesario, así que TP llevaba a sus portadas las del cine, español o extranjero, y los shows y series que TVE importaba. En los setenta la revista ya empezó a considerar más las producciones nacionales y sus protagonistas, que venían sobre todo del teatro, o shows musicales con cantantes famosos… Por otro lado, también había una necesidad de acercar la revista a la gente, al idioma de la gente, al aspecto y costumbres de la gente… El público se sentía más cerca de una Laura Valenzuela que de Julie Andrews. TP era la revista más familiar que había en la casa.


¿Que prefieren los lectores? ¿Estrellas autóctonas o foráneas?

En cambio Supertele sí lleva a su primera plana producciones foráneas, ¿Qué diferencia hay entre los lectores de una y otra revista?
TP nació para informar de la programación televisiva, de “lo que echaban en la tele”, siguiendo la estela de la americana TVGuide la pionera, de los años cincuenta. Cuando la editorial Hachette Filipacchi lanzó Supertele a principios de los noventa, tuvo en cuenta un perfil y un consumidor más joven y más femenino que el de TP, que era consumidor de cine y series. Es la época de las grandes revistas europeas de televisión, Herzu, Tele7jours, Radio Times… Pero TP se mantuvo como guía principalmente porque su consulta en tamaño de bolsillo, pocket como la llamamos hoy, era más cómoda. Con el nacimiento de los canales autonómicos empezó a tener varias ediciones, así como cartelera de cine. Era un producto muy completo.


La redacción de Teleprograma también se encarga de Supertele

Otro de los cambios importantes fue el cambio de logotipo. ¿Cómo se tomó esa decisión después de casi 45 años de existencia?
Todo ha de modernizarse para que permanezca. Aquella cabecera que era la original se había trazado con tiralíneas…! Era el momento de mejorarla. Y no solo eso, en esa misma época cambió el tono para hacerla más cercana a la gente más joven,  empezamos a tutear a los entrevistados y a los lectores. 


El número 2318 marcó el inicio de la nueva imagen


Desde su llegada a la revista hemos tenido secciones retrospectivas como "Yo fui TP de Oro", "Aquellas series" o el actual "50 años con TP". ¿Cree que cualquier tiempo pasado fue mejor? ¿Cual te parece la mejor etapa de la revista?
Para mí, la mejor es la que vivo y a la que me entrego. Ha habido muy buenas épocas y muy fructíferas en términos empresariales. Por ejemplo cuando entramos en el Libro Guiness de los records en 1991 y en la portada estaba  Aitana Sánchez Gijón, con La huella del crimen y vendió 1.390.435 ejemplares. Claro, que también ha habido algunas épocas malísimas, como el comienzo de la contraprogramación a mediados de los noventa, una práctica nociva de los canales que destruyó todo el panorama de publicaciones de información de televisión, algo que no ha ocurrido en ningún país. Los lectores se irritaban con los continuos cambios y deducían que eran las revistas las que se 'equivocaban'. Luego los canales empezaron a informar de sus contenidos con tres días de antelación, pero no era suficiente tiempo para llevar un producto al kiosco. Y entonces llegó internet…


La redacción se encarga de la web de la revista.

¿Tiene alguna portada favorita de estos 50 años? ¿Y de su etapa de qué portada se siente más orgullosa?
Todas responden a un momento y un contenido últil pero siempre  eran especiales las de los Premios TP de Oro.


¿Con qué series y programas creció la directora de TP?
De pequeña veía Los chiripitifláuticos, y poco más porque por la noche casi todo era 'dos rombos', y los programas de Felix Rodríguez de la Fuente. De adolescente, las series de médicos (aquel Doctor Gannon llenó la facultad de Medicina de vocaciones), y los magníficos Estudio 1, con los muy jóvenes Jaime Blanch, Emilio Gutierrez Caba, Lola Herrera… Recuerdo también Dallas, Falcon Crest, Dinastía, Yo Claudio…, pero también maravillosos trabajos españoles como Los gozos y las sombras, Fortunata y Jacinta, La saga de los Rius, las adaptaciones de Blasco Ibáñez… Me gustaba sobre todo la ficción, más que los musicales o los programas espectáculo. Eso lo emitían los sábados y yo prefería salir.


Los Chiripitifláuticos son parte de la memoria televisiva de Pura Blanco


¿Qué tipo de televisión le gusta hoy en día?
Me sigue gustando la ficción, pero también me interesan los formatos innovadores, sin entrar en títulos o programas concretos, los productos que se arriesgan. Ahora, aunque no soy de esa  'generación interactiva', me parece apasionante la televisión social,  de programas que integran sistemas de participación de la gente, interacción en los contenidos… Esto crea relaciones entre quienes ven el mismo contenido o producto al mismo tiempo… Ahora la televisión como medio de comunicación tiene unas reglas del juego nuevas, es también conversación e intercambio… apoyada por otros soportes y aplicaciones, redes sociales…

¿Qué nos deparará la revista después del aniversario?
Mantener el compromiso de papel con una parte muy grande de nuestro público que no es nativo digital, sin perder el camino de la información online, en la que tenemos ya muchos seguidores, aunque nos hemos incorporado bastante tarde a ello en comparación con algunas webs que llevan casi una década.


La redacción a pleno rendimiento.

¿Nunca se ha puesto sobre la mesa una fusión de TP y Supertele?
No, por ahora ambas gozan de buena salud, dado el panorama general de las publicaciones de papel en España y tanto los contenidos como los lectores son diferentes.

¿Por qué nunca se ha pensado en hacer una revista quincenal tipo Fotogramas (pero de televisión dejando a un lado los listados de programación) como ya lo es la actual TV Guide?
Una idea interesante, pero en España adolecería del mismo problema que tenemos ahora. La actualidad de esa revista, TVGuide está determinada por el producto a emitir, y los canales americanos son rigurosos en eso. Nosotros, si con una semana no lo sabemos, imagínese con dos. No obstante, nuestro objetivo siempre ha sido 'arrevistar' la guía, ya que los listados de programación actualizados se reservan para la web.


El número especial nos mostrará la redacción más a fondo


¿Como sería su revista de televisión ideal?
La que reflejara el rigor en las emisiones de los canales, informara de los contenidos de los programas con suficiente antelación y en la que nunca se leyera 'espacio por determinar'. El texto del contenido, como en cualquier otra revista, siempre es una elección arbitraria, un cóctel que uno hace en función de lo que piensa que va a gustar más al lector, incluida la portada.


Pura Blanco trabajando en su despacho.


Por último, una de las mayores reivindicaciones de los fans. La desaparición de los TP de Oro causó un gran vacío dentro de los premios televisivos y la gente desea su vuelta, aunque sea de manera simbólica sin grandes galas. ¿Existe un regreso en el horizonte?

Sí, yo también deseo su vuelta. Los premios dejaron de entregarse por razones económicas, la gala costaba una fortuna al canal que la emitía, pero también es verdad que tenía muy buen resultado publicitario. La crisis afectó a todos los sectores de la sociedad y muy gravemente a los medios de comunicación. Entonces dejaron de emitirse porque al último canal que lo hizo, La Sexta, ya no le resultaba rentable. Después la gala la financiamos nosotros, aunque sin emisión y durante tres años tuvo mucho eco en los medios. Pero los TP de Oro suponen un esfuerzo económico de tal magnitud para la revista que en este momento no podemos afrontar: es una gala muy grande, muy costosa: Pero sí es verdad que la gente los echa de menos y deberíamos buscar recursos imaginativos para recuperarla. ¡Se admiten ideas!


Ana Duato y David Janer fueron los últimos intérpretes premiados.

9 de octubre de 2014

Yo fui portada TP: Gerardo Amechazurra

El pasado lunes, 6 de octubre se cumplían 30 años del estreno en TVE de uno de los programas más míticos y transgresores de la programación infantil de nuestra tele. La bola de cristal aterrizaba a las 11 de la mañana de los sábados para quedarse durante casi 4 años.

El estreno en TP pasó casi de puntillas y en la programación del número 965, se refieren al programa con una escueta frase "Programa infantil, de nueva creación, con guión de Lolo Rico y Carlo Frabetti". No sería hasta 8 semanas más tarde cuando el programa tendría su lugar de honor en la portada. Y en dicha portada aparecía la persona que viene a inaugurar esta sección titulada "YO FUI PORTADA TP". Gerardo Amechazurra fue uno de los integrantes de la parte infantil del programa junto a Isabel Bauza y los Electroduendes en los primeros programas. Con él hemos hablado.




Sólo buenos recuerdos, que los malos los he borrado. Buena gente, Pablo Carbonell, Isabel Bauzá, Ernesto Quintana (que era el co-director del programa), Isabel Paz, que era mi maquilladora, Luis Pérezagua… Bastantes. El equipo, en general…Y seguías en contacto con los más pequeños de la casa tras haber participado en "La mansión de los Plaff". ¿Los consideras un buen público?Seguiste tu carrera con los niños como ilustrador infantil pero ¿por qué después de "La bola de cristal" ya no hubo más tele?Lo cierto es que siempre fui ilustrador, infantil o no. “La mansión” y “La Bola”, amén de alguna aparición cameo en “Barrio Sésamo” y otras cosas en “La Cometa Blanca” y programas divulgativos fueron células aisladas en mi vida profesional. De hecho, ahora casi ni dibujo nada, pero me dedico al diseño de forma casi total. La tele no me llama especialmente la atención como partícipe.La tele... ¿mejor antes o ahora? ¿Qué te gusta de la tele de ahora? Mira, cada tiempo tiene lo suyo. Hay cosas que no me gustan ahora, cierto, pero mi visión también ha cambiado. No sé, ya que sólo veo alguna serie y programas de Discovery Channel y National Geographic. Y “El Intermedio”…¿Hay algún programa de la historia de la tele en el que te hubiese gustado participar? Creo que en los que estuve fueron buenos, y no nací para intérprete, así que tuve bastante con lo que tuve…¿Qué suponía aparecer en la portada de TP a mediados de los 80? Entre otras cosas, que te conociese media humanidad, lo que estaba bien, sobre todo en los bares de carretera, que te invitaban a los cafés que te estuvieses tomando.¿Se compró alguna vez la revista en tu casa? En aquella época, sí…Y ya por último, una pregunta para mojarse. ¿Cual era tu electroduende favorito? Vamoooos… El Hada Vídeo, faltaría más. De hecho, en la portada de TP la escogí yo para acompañarme en la foto. No fue accidental!30 años ya han pasado de la llegada de "La bola..." a nuestra tele, ¿que recuerdos quedan después de tantos años?Es el público ideal, porque no tiene ideas preconcebidas. Si les gusta, les gusta. Y si no, pues eso…



Algunas ilustraciones para la revista "Impar", de la que fue subdirector. 
con el personaje Susi, hija de madre separada

Dibujos de Gerardo para "El pequeño país"

Gerardo a día de hoy con su portada de TP.


El programa obtuvo en su primer año el premio Los mejores de TP al mejor Infantil-Juvenil superando al amado Espinete o a programas de nuevo cuño como Los sabios o El kiosko. Un total de 162.308 votos dieron la victoria a La bola de cristal y el equipo del programa fue a recoger el premio. En la foto vemos junto a Gerardo a Isabel Bauza, Lolo Rico y Mantequilla (Miguel Ángel Valero).


Nos despedimos de Gerardo, agradeciéndole de todo corazón que nos ayudase a inaugurar esta sección, y para cerrar la entrevista viajamos 30 años atrás hasta los primeros minutos de aquella bola que a todo el mundo le mola.